
Ricardo Martínez
El sumiller que creía no tener ni una visita y en realidad tenía tres webs peleándose entre ellas.
Tres webs compitiendo por las mismas búsquedas
Ricardo llegó convencido de que su web no la veía nadie. El diagnóstico fue lo contrario: sí la veían, pero se estaba haciendo la competencia a sí mismo sin saberlo. A veces el trabajo no es construir más, es quitar de en medio lo que sobra.

Ricardo Martínez lleva el vino a sitios donde normalmente no llega: una cata privada en una casa, una formación para el equipo de un hotel, un maridaje diseñado para ocho personas concretas. No vende botellas, vende la tarde en la que entiendes por qué esa botella sabe así.
Cuando llegó a nosotros traía un diagnóstico hecho y una frase muy clara: «mi web no la ve nadie, no entra ni un clic». Es lo que le habían dicho, es lo que él veía, y era mentira.
Su web sí se veía. Lo que pasaba era mucho más raro, y bastante más caro: Ricardo tenía tres webs distintas indexadas a la vez en Google, y las tres competían entre ellas por las mismas búsquedas. Un WordPress de 2024 que seguía colgado en una subcarpeta olvidada. Una plantilla de Webflow —diseñada originalmente para un hotel— que nunca se había retirado del todo. Y la web nueva.
Google no suma tres candidatos mediocres: elige uno, duda, y reparte la fuerza entre todos. El resultado era que Ricardo, sumiller de catas privadas, aparecía en Google por «suite», por «catering» y por «fiestas». Palabras de la plantilla de hotel que nunca fueron suyas.

Primero quitar, después construir
La tentación en estos casos es ponerse a escribir contenido nuevo. Es lo vistoso, es lo que se factura fácil, y casi nunca es lo primero que toca.
Lo primero fue el desatasco. Mapeamos una por una las URLs de las tres generaciones y las redirigimos con 301 hacia su equivalente real en la web nueva. Un 301 no es un cartel de «esto se ha mudado»: es una mudanza de verdad, en la que la autoridad que esa página había acumulado durante años viaja con ella. Borrar habría sido tirarla; redirigir fue heredarla.
Después reconstruimos la casa. La web nueva se levantó sobre Next.js, bilingüe de raíz —español e inglés, no un traductor automático encima— y con los cinco servicios reescritos desde cero: qué incluye cada cata, para cuántas personas, cuánto dura, qué te llevas. Cuando dos servicios cambiaron de nombre, sus URLs viejas también se redirigieron. No se abandona a nadie por el camino.
Y una cosa que estaba rota sin que nadie lo supiera: los vales regalo. La web los ofrecía desde hacía meses, pero el cobro nunca había llegado a activarse —las claves de pago sencillamente no existían—. Es decir: cada persona que intentó regalar una cata se encontró con un botón que no llevaba a ninguna parte. Montamos la tienda de vales entera de cero, con pagos reales, y hoy funciona en tres importes.






Lo que pasó después
Con las tres webs consolidadas en una, la señal dejó de repartirse y empezó a acumularse. Hoy la home de Ricardo aparece en la posición 6,5 de Google —primera página, media alta— y convierte el 15,5 % de las veces que se muestra. Uno de cada seis que la ve, entra.
Pero lo interesante no es la home. Es el blog.
Decidimos que Ricardo no escribiera sobre sí mismo, sino sobre lo que él sabe y su cliente busca: dónde comprar buen vino en Granada, qué bodegas granadinas merecen la pena, qué restaurantes trabajan producto de kilómetro cero. Un solo artículo de esos genera hoy 942 impresiones, más que la home entera. Y otro se ha colocado en la posición 3,8, con un tercio de la gente que lo ve pulsando para entrar.
Es la diferencia entre una web que habla de ti y una web que le sirve a alguien.
La versión en inglés tampoco era un capricho: hoy llegan visitas desde ocho países —Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Suiza, Italia, Canadá, Guatemala y España—, que para un sumiller que trabaja enoturismo en Andalucía es exactamente el tipo de cliente que se busca. En total, cerca de 3.400 apariciones en Google en tres meses.
Y nada de esto salió de escribir más, sino de ordenar lo que ya estaba escrito. A veces la web no necesita crecer: necesita dejar de estorbarse a sí misma.
Los resultados
Tres webs convertidas en una, y esto es lo que marca su Search Console tres meses después.
Home en posición media 6,5 y un 15,5 % de clics sobre las veces que se muestra
- Según
- Search Console de ricardomartinez.es
- Cuándo
- tres meses tras consolidar las tres webs en una
- Qué lo movió
- 301 de todas las URLs de las tres generaciones a su equivalente real en la web nueva
942 impresiones en un solo artículo del blog y posición media 3,8 en otro
- Según
- Search Console de ricardomartinez.es
- Cuándo
- mismo trimestre
- Qué lo movió
- blog escrito sobre lo que busca su cliente —vino en Granada— y no sobre el propio sumiller
Cerca de 3.400 apariciones en Google y visitas desde ocho países
- Según
- Search Console de ricardomartinez.es
- Cuándo
- tres meses
- Qué lo movió
- web bilingüe de raíz, con versión inglesa propia en lugar de traductor automático
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