
MiD Odontología
Cómo llevamos a una clínica dental de Granada al top de Google —y al «radar» de ChatGPT.
Una clínica excelente encerrada en cuatro paredes
MiD tenía una forma de cuidar a las personas que el dinero no compra. Nuestro trabajo fue ganar por inteligencia y no por billetera: que la encontraran en Google y que, cuando la gente empezó a preguntarle a una IA en lugar de buscar, la clínica ya estuviera lista para salir en esa respuesta. Casi nadie lo estaba.

MiD Odontología tenía algo que el dinero no compra: una forma de cuidar a las personas. Odontología mínimamente invasiva, escaneos 3D en lugar de moldes incómodos, un equipo que se toma el tiempo de escuchar antes de tratar. Una promesa preciosa —«la odontología del futuro con la cercanía de siempre»— encerrada en cuatro paredes en el centro de Granada.
El problema era sencillo de enunciar y difícil de resolver: fuera de esas paredes, casi nadie lo sabía. En un sector saturado, con clínicas que invierten cifras de cinco y seis dígitos en publicidad, MiD necesitaba existir en internet de una forma que no solo igualara a esos competidores, sino que los superara por inteligencia y no por billetera.
Ahí entramos nosotros.

Construir bien, no rápido
Mucha gente confunde «tener una web» con «tener una buena web». Una web bonita que tarda cuatro segundos en cargar es como una clínica preciosa con la puerta atascada: nadie llega a ver lo de dentro. Por eso descartamos los atajos.
Levantamos midodontologia.com sobre Next.js con renderizado en servidor (SSR), una tecnología que sirve cada página ya «montada» al visitante en lugar de obligar a su móvil a ensamblarla pieza a pieza: la web aparece prácticamente al instante y, detalle nada menor, Google y los nuevos buscadores la entienden a la perfección.
La desplegamos en servidores edge, de modo que las páginas se reparten en una red distribuida y cada visita se sirve desde el nodo más cercano al usuario; el resultado es una web que se siente local aunque la consulten desde cualquier sitio.
Y la rematamos con una capa de caché agresiva: en lugar de fabricar la misma página una y otra vez, la guardamos lista y la servimos en milisegundos. Esa decisión lo cambió todo cuando llegó el momento de la verdad. A finales de mayo llegó un pico que multiplicó por diez la actividad habitual de la web en cuestión de horas, justo el momento en que la mayoría de las webs se arrodillan.
La de MiD no se inmutó: el 75 % de las peticiones se sirvieron directamente desde la caché —341 MB de 453 MB ni siquiera llegaron a molestar al servidor de origen, según el panel de la CDN— y la arquitectura absorbió la avalancha como si fuera un martes cualquiera. Cero caídas, cero ralentizaciones, y más de 95 puntos sobre 100 en Google Lighthouse, por encima del umbral de 90 que el propio Google considera «bueno».
Una clínica que presume de trato cercano no podía presentarse al mundo con fotos de banco de imágenes. Por eso produjimos un catálogo audiovisual completo: fotografía con objetivos macro de alta resolución, capaces de capturar un microcontraste que hace que cada material y cada textura se vean tan reales que casi se pueden tocar, y vídeos centrados no en los aparatos, sino en las personas —la mirada del paciente que entra con miedo y sale sonriendo, el equipo que escucha—.
Porque el mejor SEO del mundo te lleva hasta la puerta, pero lo que hace que la cruces es sentir, desde la primera imagen, que ahí dentro te van a cuidar de verdad. Y optimizamos su ficha de Google Maps para que quien busca un dentista en Granada desde el móvil —el campo de batalla del negocio local— encuentre a MiD limpia, completa y por delante.






Ser encontrado en 2025 ya no es solo Google
Durante veinte años, «estar en internet» significó salir en Google. Hoy las reglas se han movido: cada vez más personas no buscan, sino que preguntan.
Le dicen a ChatGPT «necesito un dentista en Granada que use tecnología digital y trate bien a la gente» y esperan una recomendación, no una lista de diez enlaces azules. Por eso trabajamos la web de MiD en tres frentes a la vez: SEO, para aparecer arriba en los buscadores clásicos; GEO (Generative Engine Optimization), que no es una disciplina aparte con reglas propias sino ese mismo trabajo llevado a las superficies donde la respuesta viene ya redactada —web rastreable, contenido servido en el HTML, entidad de la clínica resuelta sin ambigüedad—; y AEO (Answer Engine Optimization), que es escribir cada respuesta para que un motor la pueda extraer tal cual en lugar de devolver un listado.
Estructuramos cada página, cada artículo del blog y cada dato de la clínica para que tanto Google como los modelos de IA entendieran qué hace MiD, para quién y por qué es diferente. No se trata de engañar al algoritmo, sino de hablar su idioma con honestidad.
¿El resultado? En los primeros 15 días, cinco pacientes nuevos entraron por la puerta nombrando a ChatGPT: en lugar de buscar en Google, le preguntaron a una IA y la respuesta fue el nombre de nuestro cliente. Cinco en quince días, en un sector donde casi ninguna clínica estaba preparada para salir en esa respuesta. Y en lo clásico, partiendo literalmente de cero —sin histórico, sin autoridad, sin visitas—, tres meses después su Search Console acumulaba 18.500 impresiones y 681 visitantes únicos, con un puesto en el top 10 de Google para las consultas de odontología en Granada que seguíamos.
Todo ello sin quemar dinero: ganando por arquitectura, por contenido y por estar en los sitios correctos antes que la competencia, no por pujar más alto.
En paralelo lanzamos un experimento de pago en Google Ads con una idea contraria a la habitual: invertir muy poco, leer los datos con lupa y descubrir dónde está el oro antes de comprometer un presupuesto serio.
Gastamos 87,67 € en dos semanas y los anuncios se mostraron 168.174 veces y generaron casi 23.000 interacciones. La lectura con lupa encontró el oro enseguida: Google Maps fue la joya, con más de 11.000 impresiones y 174 clics de personas que buscaban una clínica cerca —muchas pidiendo «cómo llegar», trazando la ruta hasta la puerta de MiD— por poco más de 1 €; y la Búsqueda de Google convirtió con una eficiencia altísima por unos pocos céntimos.
Esa misma lupa descartó el espejismo: sobre el papel la campaña presumía de más de 5.000 conversiones a 0,02 € cada una, un número perfecto para una captura de pantalla. Lo auditamos, vimos que salía de la Red de Display —interacciones de baja calidad que no llenan una agenda— y lo dejamos fuera de la ecuación: cualquiera te enseña el número grande, nosotros trabajamos con el real.
Una prueba de 88 € que nos ahorró una campaña de miles mal enfocada y dejó decidido dónde va cada euro del presupuesto serio: a Maps y a Búsqueda, donde hay intención real. En resumen: cogimos una clínica con una filosofía extraordinaria y una presencia digital inexistente y en tres meses la convertimos en un referente medible: top 10 en buscadores, la clínica legible y citable para la IA cuando casi nadie lo estaba, pacientes que llegaron nombrando a ChatGPT y una web tan sólida que ni un pico x10 la movió un milímetro. No vendemos webs: construimos crecimiento, lo demostramos con números y, cuando un dato no cuadra, somos los primeros en decírtelo.
Los resultados
18.500 impresiones y 681 visitantes únicos partiendo de cero
- Según
- Search Console de midodontologia.com
- Cuándo
- primeros tres meses
- Qué lo movió
- web nueva en Next.js con renderizado en servidor, despliegue edge y trabajo de SEO, GEO y AEO
75 % de las peticiones servidas desde caché durante un pico que multiplicó por diez la actividad
- Según
- panel de la CDN
- Cuándo
- finales de mayo
- Qué lo movió
- capa de caché agresiva sobre el despliegue edge
87,67 € de inversión, 168.174 impresiones y casi 23.000 interacciones
- Según
- panel de Google Ads
- Cuándo
- dos semanas de prueba
- Qué lo movió
- campaña deliberadamente pequeña para leer dónde había intención real antes de comprometer presupuesto
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