MiD Odontología

Cómo llevamos a una clínica dental de Granada al top de Google —y al «radar» de ChatGPT.

Cliente

MiD Odontología

Duración

6 Meses

Date

MiD Odontología

Cómo llevamos a una clínica dental de Granada al top de Google —y al «radar» de ChatGPT.

Cliente

MiD Odontología

Duración

6 Meses

Date

MiD tenía una forma de cuidar a las personas que el dinero no compra. Nuestro trabajo fue ganar por inteligencia y no por billetera: que la encontraran en Google y, sobre todo, que la recomendara la IA antes que a casi nadie.

Alejandro García fundador de Alture

Alejandro García

Co-founder

MiD tenía una forma de cuidar a las personas que el dinero no compra. Nuestro trabajo fue ganar por inteligencia y no por billetera: que la encontraran en Google y, sobre todo, que la recomendara la IA antes que a casi nadie.

Alejandro García fundador de Alture

Alejandro García

Co-founder

MiD Odontología tenía algo que el dinero no compra: una forma de cuidar a las personas. Odontología mínimamente invasiva, escaneos 3D en lugar de moldes incómodos, un equipo que se toma el tiempo de escuchar antes de tratar. Una promesa preciosa —«la odontología del futuro con la cercanía de siempre»— encerrada en cuatro paredes en el centro de Granada. El problema era sencillo de enunciar y difícil de resolver: fuera de esas paredes, casi nadie lo sabía. En un sector saturado, con clínicas que invierten cifras de cinco y seis dígitos en publicidad, MiD necesitaba existir en internet de una forma que no solo igualara a esos competidores, sino que los superara por inteligencia y no por billetera. Ahí entramos nosotros.

MiD Odontología tenía algo que el dinero no compra: una forma de cuidar a las personas. Odontología mínimamente invasiva, escaneos 3D en lugar de moldes incómodos, un equipo que se toma el tiempo de escuchar antes de tratar. Una promesa preciosa —«la odontología del futuro con la cercanía de siempre»— encerrada en cuatro paredes en el centro de Granada. El problema era sencillo de enunciar y difícil de resolver: fuera de esas paredes, casi nadie lo sabía. En un sector saturado, con clínicas que invierten cifras de cinco y seis dígitos en publicidad, MiD necesitaba existir en internet de una forma que no solo igualara a esos competidores, sino que los superara por inteligencia y no por billetera. Ahí entramos nosotros.

Construir bien, no rápido

Mucha gente confunde «tener una web» con «tener una buena web». Una web bonita que tarda cuatro segundos en cargar es como una clínica preciosa con la puerta atascada: nadie llega a ver lo de dentro. Por eso descartamos los atajos. Levantamos midodontologia.com sobre Next.js con renderizado en servidor (SSR), una tecnología que sirve cada página ya «montada» al visitante en lugar de obligar a su móvil a ensamblarla pieza a pieza: la web aparece prácticamente al instante y, detalle nada menor, Google y los nuevos buscadores la entienden a la perfección. La desplegamos en servidores edge, de modo que las páginas se reparten en una red distribuida y cada visita se sirve desde el nodo más cercano al usuario; el resultado es una web que se siente local aunque la consulten desde cualquier sitio. Y la rematamos con una capa de caché agresiva: en lugar de fabricar la misma página una y otra vez, la guardamos lista y la servimos en milisegundos. Esa decisión lo cambió todo cuando llegó el momento de la verdad. A finales de mayo llegó un pico que multiplicó por diez la actividad habitual de la web en cuestión de horas, justo el momento en que la mayoría de las webs se arrodillan. La de MiD no se inmutó: el 75 % de las peticiones se sirvieron directamente desde la caché —341 MB de 453 MB ni siquiera llegaron a molestar al servidor de origen— y la arquitectura absorbió la avalancha como si fuera un martes cualquiera. Cero caídas, cero ralentizaciones, y más de 95 puntos sobre 100 en Google Lighthouse, cuando lo normal en una web profesional es rondar los 60-70 y pasar de 90 ya es excelente.

Una clínica que presume de trato cercano no podía presentarse al mundo con fotos de banco de imágenes. Por eso produjimos un catálogo audiovisual completo: fotografía con objetivos macro de alta resolución, capaces de capturar un microcontraste que hace que cada material y cada textura se vean tan reales que casi se pueden tocar, y vídeos centrados no en los aparatos, sino en las personas —la mirada del paciente que entra con miedo y sale sonriendo, el equipo que escucha—. Porque el mejor SEO del mundo te lleva hasta la puerta, pero lo que hace que la cruces es sentir, desde la primera imagen, que ahí dentro te van a cuidar de verdad. Y optimizamos su ficha de Google Maps para que quien busca un dentista en Granada desde el móvil —el campo de batalla del negocio local— encuentre a MiD limpia, completa y por delante.

Construir bien, no rápido

Mucha gente confunde «tener una web» con «tener una buena web». Una web bonita que tarda cuatro segundos en cargar es como una clínica preciosa con la puerta atascada: nadie llega a ver lo de dentro. Por eso descartamos los atajos. Levantamos midodontologia.com sobre Next.js con renderizado en servidor (SSR), una tecnología que sirve cada página ya «montada» al visitante en lugar de obligar a su móvil a ensamblarla pieza a pieza: la web aparece prácticamente al instante y, detalle nada menor, Google y los nuevos buscadores la entienden a la perfección. La desplegamos en servidores edge, de modo que las páginas se reparten en una red distribuida y cada visita se sirve desde el nodo más cercano al usuario; el resultado es una web que se siente local aunque la consulten desde cualquier sitio. Y la rematamos con una capa de caché agresiva: en lugar de fabricar la misma página una y otra vez, la guardamos lista y la servimos en milisegundos. Esa decisión lo cambió todo cuando llegó el momento de la verdad. A finales de mayo llegó un pico que multiplicó por diez la actividad habitual de la web en cuestión de horas, justo el momento en que la mayoría de las webs se arrodillan. La de MiD no se inmutó: el 75 % de las peticiones se sirvieron directamente desde la caché —341 MB de 453 MB ni siquiera llegaron a molestar al servidor de origen— y la arquitectura absorbió la avalancha como si fuera un martes cualquiera. Cero caídas, cero ralentizaciones, y más de 95 puntos sobre 100 en Google Lighthouse, cuando lo normal en una web profesional es rondar los 60-70 y pasar de 90 ya es excelente.

Una clínica que presume de trato cercano no podía presentarse al mundo con fotos de banco de imágenes. Por eso produjimos un catálogo audiovisual completo: fotografía con objetivos macro de alta resolución, capaces de capturar un microcontraste que hace que cada material y cada textura se vean tan reales que casi se pueden tocar, y vídeos centrados no en los aparatos, sino en las personas —la mirada del paciente que entra con miedo y sale sonriendo, el equipo que escucha—. Porque el mejor SEO del mundo te lleva hasta la puerta, pero lo que hace que la cruces es sentir, desde la primera imagen, que ahí dentro te van a cuidar de verdad. Y optimizamos su ficha de Google Maps para que quien busca un dentista en Granada desde el móvil —el campo de batalla del negocio local— encuentre a MiD limpia, completa y por delante.

Ser encontrado en 2025 ya no es solo Google

Durante veinte años, «estar en internet» significó salir en Google. Hoy las reglas se han movido: cada vez más personas no buscan, sino que preguntan. Le dicen a ChatGPT «necesito un dentista en Granada que use tecnología digital y trate bien a la gente» y esperan una recomendación, no una lista de diez enlaces azules. Por eso trabajamos la web de MiD en tres frentes a la vez: SEO, para aparecer arriba en los buscadores clásicos; GEO (Generative Engine Optimization), para que las IA generativas conozcan y recomienden a la clínica; y AEO (Answer Engine Optimization), para estar preparados ante los motores que dan respuestas directas y no listados. Estructuramos cada página, cada artículo del blog y cada dato de la clínica para que tanto Google como los modelos de IA entendieran qué hace MiD, para quién y por qué es diferente. No se trata de engañar al algoritmo, sino de hablar su idioma con honestidad. ¿El resultado? En los primeros 15 días, MiD consiguió 5 pacientes nuevos que llegaron literalmente porque ChatGPT se la recomendó: cinco personas que, en lugar de buscar en Google, preguntaron a una IA y recibieron como respuesta el nombre de nuestro cliente, algo que hoy logra una minúscula fracción de los negocios del país. Y en lo clásico, partiendo literalmente de cero —sin histórico, sin autoridad, sin visitas—, tres meses después la web acumulaba 18.500 impresiones en buscadores, 78 clics orgánicos de gente que quería justo lo que MiD ofrece, 681 visitantes únicos y un puesto en el top 10 del sector odontológico, compitiendo contra rivales con presupuestos varias veces superiores. Todo ello sin quemar dinero: ganando por arquitectura, por contenido y por estar en los sitios correctos antes que la competencia, no por pujar más alto.

En paralelo lanzamos un experimento de pago en Google Ads con una idea contraria a la habitual: invertir muy poco, leer los datos con lupa y descubrir dónde está el oro antes de comprometer un presupuesto serio. Gastamos 87,67 € en dos semanas y los anuncios se mostraron 168.174 veces, generando casi 23.000 interacciones. Sobre el papel la campaña presumía de más de 5.000 conversiones a 0,02 € cada una; una cifra preciosa para una captura de pantalla y profundamente tramposa, porque el 94 % del presupuesto se fue a la Red de Display por un desajuste de configuración que inflaba el recuento con interacciones de baja calidad. Lo detectamos, lo señalamos sin maquillarlo y lo pusimos en corrección: cualquiera te enseña el número grande, nosotros te decimos cuál es el real. ¿Y cuáles eran los de verdad, los de intención que llenan una agenda? Google Maps fue la joya, con más de 11.000 impresiones y 174 clics de personas que buscaban una clínica cerca —muchas pidiendo «cómo llegar», trazando la ruta hasta la puerta de MiD— por poco más de 1 €; y la Búsqueda de Google convirtió con una eficiencia altísima por unos pocos céntimos. Una prueba de 88 € que nos ahorró una campaña de miles mal enfocada. En resumen: cogimos una clínica con una filosofía extraordinaria y una presencia digital inexistente y en tres meses la convertimos en un referente medible: top 10 en buscadores, visible para la IA antes que casi nadie, pacientes reales llegando desde ChatGPT y una web tan sólida que ni un pico x10 la movió un milímetro. No vendemos webs: construimos crecimiento, lo demostramos con números y, cuando un dato no cuadra, somos los primeros en decírtelo.

Ser encontrado en 2025 ya no es solo Google

Durante veinte años, «estar en internet» significó salir en Google. Hoy las reglas se han movido: cada vez más personas no buscan, sino que preguntan. Le dicen a ChatGPT «necesito un dentista en Granada que use tecnología digital y trate bien a la gente» y esperan una recomendación, no una lista de diez enlaces azules. Por eso trabajamos la web de MiD en tres frentes a la vez: SEO, para aparecer arriba en los buscadores clásicos; GEO (Generative Engine Optimization), para que las IA generativas conozcan y recomienden a la clínica; y AEO (Answer Engine Optimization), para estar preparados ante los motores que dan respuestas directas y no listados. Estructuramos cada página, cada artículo del blog y cada dato de la clínica para que tanto Google como los modelos de IA entendieran qué hace MiD, para quién y por qué es diferente. No se trata de engañar al algoritmo, sino de hablar su idioma con honestidad. ¿El resultado? En los primeros 15 días, MiD consiguió 5 pacientes nuevos que llegaron literalmente porque ChatGPT se la recomendó: cinco personas que, en lugar de buscar en Google, preguntaron a una IA y recibieron como respuesta el nombre de nuestro cliente, algo que hoy logra una minúscula fracción de los negocios del país. Y en lo clásico, partiendo literalmente de cero —sin histórico, sin autoridad, sin visitas—, tres meses después la web acumulaba 18.500 impresiones en buscadores, 78 clics orgánicos de gente que quería justo lo que MiD ofrece, 681 visitantes únicos y un puesto en el top 10 del sector odontológico, compitiendo contra rivales con presupuestos varias veces superiores. Todo ello sin quemar dinero: ganando por arquitectura, por contenido y por estar en los sitios correctos antes que la competencia, no por pujar más alto.

En paralelo lanzamos un experimento de pago en Google Ads con una idea contraria a la habitual: invertir muy poco, leer los datos con lupa y descubrir dónde está el oro antes de comprometer un presupuesto serio. Gastamos 87,67 € en dos semanas y los anuncios se mostraron 168.174 veces, generando casi 23.000 interacciones. Sobre el papel la campaña presumía de más de 5.000 conversiones a 0,02 € cada una; una cifra preciosa para una captura de pantalla y profundamente tramposa, porque el 94 % del presupuesto se fue a la Red de Display por un desajuste de configuración que inflaba el recuento con interacciones de baja calidad. Lo detectamos, lo señalamos sin maquillarlo y lo pusimos en corrección: cualquiera te enseña el número grande, nosotros te decimos cuál es el real. ¿Y cuáles eran los de verdad, los de intención que llenan una agenda? Google Maps fue la joya, con más de 11.000 impresiones y 174 clics de personas que buscaban una clínica cerca —muchas pidiendo «cómo llegar», trazando la ruta hasta la puerta de MiD— por poco más de 1 €; y la Búsqueda de Google convirtió con una eficiencia altísima por unos pocos céntimos. Una prueba de 88 € que nos ahorró una campaña de miles mal enfocada. En resumen: cogimos una clínica con una filosofía extraordinaria y una presencia digital inexistente y en tres meses la convertimos en un referente medible: top 10 en buscadores, visible para la IA antes que casi nadie, pacientes reales llegando desde ChatGPT y una web tan sólida que ni un pico x10 la movió un milímetro. No vendemos webs: construimos crecimiento, lo demostramos con números y, cuando un dato no cuadra, somos los primeros en decírtelo.

Convirtamos tu visión en facturación

Helena está aquí para que tu experiencia con nosotros sea fluida y rentable desde el primer día. Escríbele cuando quieras — se encarga de que te sientas acompañado y respaldado en cada paso de tu crecimiento.

Profile portrait of a man in a white shirt against a light background

Helena Gorlat

Responsable de éxito de clientes

Extreme close-up black and white photograph of a human eye

CONTACTO

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